Tres marcas de un corazón confiado
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Es un privilegio poder estar aquí compartiendo con ustedes
_INSERTE_MINIBIO_AQUI_
Soy lo que algunos llaman un pastor bi-vocacional, que es otra forma de decir que tengo otro trabajo aparte de mi trabajo en la iglesia. Soy programador software. Actualmente me encuentro aplicando para un nuevo trabajo, lo que podría ser el inicio de un nuevo tiempo en mi carrera laboral. Pero... como desde hace años soy un trabajador independiente o freelance, no tenía idea de todo lo que llevaba un proceso de selección para un puesto.
Debes llenar un montón de formatos que incluyen hasta tu información fiscal, compartir datos de tus últimos empleos, referencias laborales y personales a quienes podrían contactar para poder confirmar que la información que estoy compartiendo es verdadera.
Pensaba en todo el trabajo de las personas de rrhh que están del otro lado, validando toda mi información.
¿por qué es tan necesario todo este proceso? ¿por qué simplemente las personas no pueden confiar en mis palabras? ¿qué no ven que también soy pastor? :P
Creo que es muy obvio, pero pocas veces se dice: nuestro modo por defecto de vivir es la desconfianza.
A través de muchas historias que salieron mal, aprendimos que hay muchos pasos previos antes de la confianza.
"la confianza se gana" decimos, y es una pequeña frase que explica mejor todo lo que he venido diciendo.
Quizá no lo habías pensado antes, pero es bastante ingenuo creer que podemos vivir inmersos en una cultura de desconfianza, y que tu perspectiva acerca de Dios quede intacta.
No puedes creer que eres inmune a la incredulidad. Esto es más grande que decir que eres cristiano o no.
Tu y yo vivimos en modo incredulidad por defecto.
Ninguna persona nace confiando en Cristo. No es como funcionamos. Tu, al igual que yo, naciste y sigues rodeado de incredulidad.
No se si lo recuerdan pero hace tiempo una conductora de un programa muy popular de la televisión mexicana dijo algo como:
"El que suba el dólar no afecta a los mexicanos"
Saben que internet no perdona, su frase se viralizó se volvió meme y hubo un montón de reacciones.
Pero así de ingenuo te vez, cuando crees que podemos vivir inmerso en una cultura de incredulidad sin que eso alteré tu percepción y caminar con Dios.
El gran revés de la fe cristiana es movernos del modo por defecto en el funcionamos, que es incredulidad, a un modo radicalmente distinto de vivir que nace de una confianza creciente en Jesús y lo que él ha hecho por nosotros.
Por eso, la fe no es algo que logramos, producimos o descubrimos.
La fe es algo que nos llega desde afuera, como un regalo.
La confianza en Jesús es sobrenatural, por que lo más natural para este mundo, incluyendo tu corazón, es desconfiar. No solo de las personas, sino de Dios mismo.
El mayor acto de desconfianza ocurrió en el primer jardín de la historia humana. Esa historia completa está en Génesis 3. Una serpiente, que bíblicamente es más que una simple serpiente, sembró la desconfianza en el corazón de Eva y Adán, a través de una pregunta sencilla: *¿De veras Dios les dijo?*
Esa preguna abrió la puerta a la desconfianza de las desconfianzas, al pecado.
El pecado en su esencia es desconfianza.
La primera pareja de la historia no creyó que Dios era quién había dicho que era.
Ni tampoco creyó lo que Dios haría lo que dijo que haría.
Si pudiéras rastrear tú último acto de desconfianza o incredulidad, llegarías a este punto.
Es por eso que el mensaje de este día no es algo sencillo de articular para mi.
Yo también inicio cada mañana en modo desconfianza, y necesito recordarme continuamente quién es Jesús y que ha hecho Jesús para moverme hacía un modo de funcionar que nace de la confianza.
Esta mañana quiero ofrecerte un viaje compartido. En donde a través de este salmo, el salmo 27.
Eres invitado a volver a poner tu confianza en Jesús. Eso significa mucho más que saber cosas sobre Jesús.
Quiero parafrasearte una frase de un gran pensador cristiano llamado Jonathan Edwards. El uso la miel para esta explicación, pero yo como buen mexicano usaré el chile.
Tu puedes saber que una salsa pica. Puedes escuchar conferencia de los expertos culinarios acerca de que la salsa pica. Puedes leer libros acerca de esa salsa, y seguir sabiendo que esa salsa pica.
Pero no es hasta que metes una curachara en esa salsa y la usas en un buen taco, que sabrás de lo que te estabas perdiendo.
La meta de la vida cristiana, no es saber cosas sobre Dios, es un corazón confiado en Dios.
Mi meta hoy a través de este mensaje es que tu y yo podamos no solo identificar que hay tres marcas de un corazón confiado mencionadas en el salmo 27, sino que al terminar este mensaje anheles experimentar esas marcas en tu propio corazón.
Las tres marcas de las que estaré hablando hoy son:
* Cuestionando los temores.
* Pidiendo una cosa.
* Buscando su rostro.
### Cuestionando los temores.
> 1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿A quién temeré?
> El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿De quién tendré temor?
> 2 Cuando los malhechores vinieron sobre mí para devorar mis carnes,
> Ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron.
> 3 Si un ejército acampa contra mí,
> No temerá mi corazón;
> Si contra mí se levanta guerra,
> A pesar de ello, yo estaré confiado.
Estas declaraciones parecen tan arriesgadas ¿no crees?
El salmista va de los temores más pequeños a los más grandes.
Primero dice los malechores... luego mis adversarios y enemigos, luego dice un ejército, y finalmente dice una guerra.
El está diciendo, oye soy alguien como tu, tengo temores, algunos de ellos muy grandes, sin embargo, mis temores están aquí no para ser afirmados, sino para ser cuestionados.
Normalmente cuando tu y yo listamos nuestros temores: los pagos del final de mes, la manera en la que tu apariencia física está cambiando, esa enfermedad que se complica, tu relación que está cada vez más rota, tu trabajo que está al borde del despido, tus hijos que están cada vez más lejos..
No es para cuestionarlos, sino para afirmarlos.
Necesitas aprender algo acerca del salmista.
El inicia cuestionando sus temores a la luz de quíen es Dios.
Si Dios es mi luz, mi salvación y mi fortaleza. ¿por qué debería tener miedo?
Sabes, creo que no deberíamos negar nuestros temores. Eso sería imprudente, sería negar la realidad.
Pero la fe cristiana te permite cuestionarlos a la luz de quién es Dios.
No estar seguro acerca de quién es Dios y que ha hecho por ti, es la raíz más profunda de tus temores.
El salmista, que a pesar de todo... el puede estar confiado por que conoce quien es Dios.
¿tu sabes quién es Dios? ¿sabes que ha hecho Dios por tí?
Sabes listar tus miedos. Sabes afirmar tus miedos. Nadie te enseñó eso.
Pero para saber quién es Dios y que ha hecho Dios, necesitas a Jesús.
No importa si te consideras creyente o no. Todos necestiamos a Jesús para conocer y seguir conciendo a Dios.
Jesús, es la luz de este mundo, y sin embargo, el fue a la más densa oscuridad por mi.
El es el salvador del mundo, y sin emabrgo, renunció a salvar su propia vida sobre un madero para salvarme de mi condenación eterna.
Jesús es el todopoderoso, sin embargo, el murió en debildad para que yo pueda hoy experimentar su poder en mi.
Si es Jesús es quién dijo ser y el hace lo que dice hacer. ¿de qué temeré?
Debido a quíen es Jesús y que vino a hacer Jesús, tus temores no existen para ser listados y afirmados. Existen para ser listados y cuestionados.
### Pidiendo una cosa.
> 4 Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré:
> Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida,
> Para contemplar la hermosura del Señor
> Y para meditar en Su templo.
> 5 Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo;
> En lo secreto de Su tienda me ocultará;
> Sobre una roca me pondrá en alto.
> 6 Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan,
> Y en Su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo;
> Cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor.
En el tiempo que este salmo fue escrito, el templo era central.
El templo era el lugar donde Dios había prometido habitar y extender una relación de gracia y perdón.
¿Querías tener una relación con Dios? entonces, debías pisar ese templo y confiar en la provisión de perdón y salvación que Dios traería a tu vida a través de sacrificios y rituales.
El salmista había entendido algo, un corazón confiado, pide una sola cosa. Pide esa clase de relación con Dios.
El sabía que si lo que Dios había prometido dar en el templo era real, eso era lo único que necesitaba.
Eso que pide el salmista en estos versículos. El esta pidiendo esa clase de relación con Dios que tu y yo necesitamos y que solo es posible a través de Jesús.
El salmista pide y busca una cosa.
El no se queda paralizado por sus temores.
El decide avanzar hacía la presencia de Dios y encuentra en ella todo lo que pide y busca.
Todas las personas compartimos esta pedición y búsqueda del salmista, aunque no siempre lo admitimos.
Puede ser que no creas en Dios, pero nunca podrías ocultar esa petición y esa búsqueda.
Normalmente vivimos pidiendo y buscando cosas como romantica emocionante, un trabajo exitoso, una vida sexual plena, una cuenta llena de dinero, ser atractivos o famosos...
Pero, es justo detrás de todas estas cosas, que se esconde una sola cosa y una sola búsqueda.
Algunos de nosotros nunca experimentaremos nada de estas cosas, otros quizá lo están experimentando. Pero al final, todos experimentaremos algún tipo de decepción acerca de ellas.
Te darás cuenta que nada de esto podrá llenarte. Nada de eso podrá responder a la petición y búsqueda más profunda de tu vida.
El salmista lo sabía, y aunque aquí estamos camino a descubrirlo, eso que pedimos y buscamos, es más grande que poder, sexo y dinero.
Un corazón confiado, no tiene reparo en admitir y ser honesto acerca de esa única petición y esa única búsqueda.
El salmista, pide y busca una sola cosa: habitar en la presencia del Señor todos los días de su vida.
El parece haber llegado al punto que todos deberíamos llegar.
Admitir que la petición y búsqueda de tu vida, es por tener esta clase de relación íntima, real y personal con Dios.
Para algunos parece inalcanzable que eso pueda ocurrir. Y no debería parecernos algo menos que eso.
Debido a que sí, para nosotros es esta relación es practicamente inalcanzable.
Pero a través de poner tu confianza en Jesús, puedes estar seguro que la presencia del Señor habitará todos los días de tu vida en tu corazón.
Mientras el salmista oraba por habitar en la presencia de Dios, Jesús hizo posible que la presencia de Dios habitará en el corazón de todo aquel que pone su confianza en el.
Hoy ya no tenemos un templo. Pero, tenemos algo mayor que el templo.
El templo era la sombra, pero Jesús es la realidad.
El templo era la promesa, pero Jesús es el cumplimiento.
Es Jesús aquello que has pedido y buscado en lugares equívocados.
Aquello que el salmista encontró en la presencia de Dios: deleíte, seguridad e identidad, está disponible para ti hoy en Jesús.
Un corazón confiado es aquel que descubre que una sola petición y una sola búqueda son suficientes.
### Buscando su rostro.
> 7 Escucha, oh Señor, mi voz cuando clamo;
> Ten piedad de mí, y respóndeme.
> 8 Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió:
> «Tu rostro, Señor, buscaré».
> 9 No escondas Tu rostro de mí;
> No rechaces con ira a Tu siervo;
> Tú has sido mi ayuda.
> No me abandones ni me desampares,
> Oh Dios de mi salvación.
> 10 Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado,
> El Señor me recogerá.
>
> 11 Señor, enséñame Tu camino,
> Y guíame por senda llana
> Por causa de mis enemigos.
> 12 No me entregues a la voluntad de mis adversarios;
> Porque testigos falsos se han levantado contra mí,
> Y los que respiran violencia.
> 13 Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.
> 14 Espera al Señor;
> Esfuérzate y aliéntese tu corazón.
> Sí, espera al Señor.
El pastor Tim Keller en su libro acerca de la oración dice lo siguiente:
> Cuando hablamos con alguien, no miramos sus rodillas, sus pies, su espalda o su estómago. Nosotros nos dirigimos a toda la persona mirándola a la cara. La cara es la «entrada relacional» a la mente y el corazón de la persona.
Sin embargo, hay algo extraño en las palabras de Dios: busquen mi rostro.
De acuerdo a la verdad bíblica en Ex. 33:20, ningún ser humano puede ver el rostro de Dios y seguir con vida.
Es decir, ni tu ni yo estamos preparados en nigún sentido para esa conversación con Dios, ya que eso implica "buscar su rostro".
Imagina que estás en las fachas más deplorables de tu sábado o domingo por la noche en tu cuarto. Alguien te dice que tu artísta, cantante o autor favorito está a la puerta de tu casa y tiene solo 10 mins para hablar contigo. ¿estarías preparado para esa conversación?
Eso mismo ocurre aquí, pero en términos infinitamente más asombrosos.
Ahora, no te imagines esto, por que es real. Tu y yo somos pecadores, y eso es mucho peor que nuestras fachas de sábado o domingo por la noche en casa. Es la condición donde estamos cubiertos con verguenza y culpa debido a no amar a Dios.
¿entiendes por qué la biblia dice que no podemos ver el rostro de Dios y seguir con vida? Simplemente, no estás preparado para esa conversación.
Sin embargo, parece tan extraño que debido a este contexto que acabo de plantear, Dios haya dicho esto al salmista: "busca mi rostro"
Pero, debido al cuadro completo de lo que sabemos acerca de Dios. Podemos estar confiados que el no estaba invitando al salmista a un suicidio. Sino a todo lo contrario. Una clase de vida abundante.
Quizá el salmista no logró entender la plenitud de lo que escribía en ese momento, sin embargo, al final de sus días sí lo pudo experimentar.
Lo asombroso para todos nosotros es que a diferencia del salmista no tenemos que esperar al final de nuestros días para que esto sea real.
Pablo dice en 2 Corintios 4:6,
> Pues Dios, quien dijo: «Que haya luz en la oscuridad», hizo que esta luz brille en nuestro corazón para que podamos conocer la gloria de Dios que se ve en el rostro de Jesucristo.
Es decir, la oración del salmista está siendo respondida en Jesús.
Aunque tu y yo merecemos que Dios oculte su rostro, el decidió mostrarte su rostro en Jesús, no para destruírte sino para redimirte.
A través de Jesús, Dios sigue haciendo la arriesgada invitación hoy: "busca mi rostro".
No supongamos que esa invitación es en primer lugar algo simplemente linda, es algo bastante arriesgada.
Cuando oras normalemente supones, equivocadamente, que tomaste la iniciativa de iniciar una conversación con Dios.
Pero la evidencia bíblica te informa que simplemente, no estás preparado para esa conversación. No por que eres pecador y Dios es santo.
Por eso, cuando Dios dice "busca mi rostro" es una declaración arriesgada.
Tan arriesgada que Dios mismo asumió el riesgo de lo que implicaba mostrarnos su rostro. El evangelio es la manera en la que Dios resolvió motrarnos su rostro, sin destruírnos.
Un corazón confiado entiende el riesgo de "buscar su rostro", entiende que la bendición de conocer a Dios solo es posible a través de Jesús.