Psiquiátrico del infierno.
*Seniors 2020*
**Bienvenidas y Bienvenidos**
Cada uno debe escribir al menos 350 palabras, deben seguir la secuencia de la historia, y estar en correspondencia con el pensamiento filosófijico que van tratando. :)
Luego de que escriba su parte, les sugiero escribir su nombre dentro de paréntesis, de lo contrario no sabré qué escribió cada quién.
> [:)]
---
# Capítulo 1- El nuevo doctor.
Un pequeño rayo solar iluminaba aquella sombría habitación, me encontraba en cama, esperando a que el doctor llegara, mientras esperaba solo pensaba en aquel hombre tocándome, me repugnaba su sola existencia, estaba cansada de los masajes pélvicos, quería regresar a casa, pero mi familia tenía miedo de mi sola presencia.
Tocaron la puerta, era la hora de soportar aquellas manos sobre mi cuerpo, la enfermera entró sin una respuesta, no teníamos voz en aquel lugar, entró con una bandeja con un pan añejo, que se había comprado desde inicios de mes, lo acompañaba con un vaso de agua extraído del lago que se encontraba cerca de la clínica, dejó la bandeja en el suelo rugoso, esperando a que yo lo tomara, pero antes de irse se volteó para decirme
-Prepárate, hoy vendrá tu nuevo doctor- dijo con una voz desgastada por gritarle a los nuevos inquilinos problemáticos.
Estaba sorprendida, otro doctor vendría, ¿sería igual de asqueroso que el otro?, esperaba que no, mientras comía no podía dejar de pensar en cómo sería este nuevo personaje, hasta que otro golpeteo en mi puerta me despertó de aquellos pensamientos, era hora de salir.
-Adelante-dije con mi voz quebrada de tanto llorar en las sombrías noches.
-Buenos días, soy tu nuevo doctor, me llamo Sigmund Freud-dijo un hombre con barba de unos 50 años.
No mentiré, tenía miedo, mi corazón latía con ímpetu, no quería que me tocara, estaba cansada, pero al parecer él notó aquella preocupación en mi rostro.
-Tranquila, no haremos más masajes pélvicos, procederemos con un nuevo tratamiento, para que no te preocupes al respecto, solo quiero que lome respondas algunas preguntas, que me cuentes un poco acerca de tu vida antes de ingresar a este centro de salud mental.
Mi mente voló, no podía creer lo que me decía aquel señor, al fin podría hablar con alguien de lo que me atormentaba, todos aquellos días de sufrimiento parecían haber acabado, podía contar los secretos que solo aquella polvorienta almohada conocía, lo que había guardado en ese mugriento colchón con sábanas igual de mugrientas que mi atormentada mente, y deplorable cuerpo.
**[Alexandra Lucía Ojeda Bustamante #27]**
---
# Capítulo 2- Entre las cenizas como el Fénix ¡Renaceré!
Los días pasaban y la ventana turbia empañada de gotas que de pronto resaltaban en mis pensamientos desde las alturas, no sabía donde poner mis pies cuando oscurecía y caminaba entre los charcos de aguas hasta llegar al centro del lago. Pensaba…este nuevo doctor era un poco diferente pero también tenía un asistente que de pronto revolvía mis emociones con sus charlas profundas, su nombre es Edmund Hursserl ¡muy interesante!
Después de un largo camino desde lago a mi cuarto, conocí más a fondo al asistente del doctor, su placa brillaba y su libreta estaba llena de apuntes mientras me miraba con dulzura entre paginas y gritos mentales. Descompuse en fracciones mi voz interna y preguntó:
- Para ti, ¿Qué sentido tienen las cosas ordinarias?
- En seguida, respondí: Me encantan el crecimiento de los arboles en medio de los desastres, no he captado la profundidad del tiempo entre las olnoas que vayan su desierto como la corteza conecta con el aire al descubierto.
- Hay un pensamiento lleno de vida, captas la realidad desde tus experiencias con la naturaleza, escucho muy bien como te relaciones con el mundo exterior siendo una sola con el mismo.
Logré escuchar cada palabra que me decía mientras mi conciencia seguía recordando los hechos sucedidos con el antiguo doctor que me tocaba y de pronto recordé las aguas de aquel lago y el árbol que me imaginaba dentro del mismo. Reconocí su respuesta y contesté:
- Considero, me llevaré mucho mejor dentro de la profundidad de mis pensamientos, pero también admito que lograr experimentar decirle cada palabra me ha liberado de mis ataduras mentales.
- Para mi, es todo un honor conocer a la paciente del doctor, tienes que saber que mi función como asistente es lograr intervenir en tu mejora o al menos eso escuché. El doctor vendrá dentro de poco, toma un descanso y espero verte en seguida.
En ese corto periodo de tiempo, logré encontrar sentido y reconocí el dolor agudo que había dentro de mi. Mis experiencias estaban un poco marchitas y se fueron dentro de ese lago mientras trataba de caminar con seguridad.
**[Amelia Edith Loáisiga Ramos, #18]**
# CAPÍTULO 3 La revelación hipnótica.
Había regresado a mi habitación esperando con ansias el regreso del doctor. Me sentía un poco más tranquila, ya que, no habrían más masajes pélvicos y no estaría sintiéndome más incómoda por eso.
Sigmund freud, el nuevo doctor. Caminaba por los pasillos hacia el cuarto de la paciente. Aquella chica que mostraba su preocupación en todo momento. Freud, estaba preocupado por ella, en sus años de experiencia esos pacientes eran los más inestables.
-Freud toca la puerta.. No escucha sonido alguno así que llama a la puerta por segunda vez, no respondían..
Así que entra con desesperación... No ve a nadie.
-¡¿dónde está?! - Grita freud.
camina muy despacio al otro lado de la cama.
La chica estaba tendida en el suelo, enseguida la recogió colocándola en decúbito dorsal para examinar su estado. Después de unos minutos despertó algo confundida.
-He visto imágenes en mi cabeza y me he perturbado al punto de marearme y no recuerdo más. ¿Qué fue lo que pasó?
- Al parecer te has desmayado producto a esas imágenes, ha sido un susto muy fuerte. ¿Recuerdas que has visto?
-No recuerdo muy bien
-trata de descansar
Freud aún más preocupado por la situación tiene sus teorías, ya que, en el expediente no se especifica el motivo de su ingreso al centro, por lo que, Freud inició una exhaustiva investigación sobre sus comportamientos.
Ya han pasado tres semanas de aquel suceso y Freud no pudo encontrar mucho, con sus teorías y evaluaciones ha llegado a una conclusión. 0
-Usaré la hipnosis, ya que es un procedimiento no invasivo y así confirmaré mi teoría de que ella está aquí por un trauma grave.
Preparan a la chica para el procedimiento
-Escuché como me hablaba sobre algo que me haría, no sonaba peligroso pero no le tomé tanta importancia por que mi mente solo trataba de recordar y me estaba forzando. Estaba cansada.
Iniciando la hipnosis me preguntó.
-¿cómo te llamas?
- soy...
-está bien. ¿Tienes familia?
Solía tener, ellos me odian.
-¿quisieras contarme lo sucedido?
Si, salí una tarde con mi hermano menor, jugábamos cerca de un arroyo y miré que se acercaba una tormenta, pensamos en regresar y en eso, mi hermano cae a un pozo bastante ancho que conectaba con el arroyo y grité; Me tiré para sacarlo, la corriente crecía con la lluvia y los relámpagos; No lo veía, estuve tratando de sumergirme aún más pero esa corriente me arrastraba y me golpeaba la cabeza con las paredes.
Luego de eso estaba en el suelo, me llegaron a rescatar, no se volvió a saber ee mi hermano. Caí en depresión y tuve mi primer ataque de convulsión, eran cada vez más frecuente. Me trajeron a este lugar. - saliendo una lágrima hacía su mejía.
-Estando aquí el anterior doctor hacía un tratamiento distinto al que usted lo encontró haciéndome, él... Me hacía terapia electroconvulsiva, me ponía unos stickers con cables en mi cabeza y me ocasionaba dolor aún con anestesia. (Lenny Santiago Nicaragua García) [N24].
# Capítulo 4 - Un futuro alterno.
Ya habían pasado días desde mi último encuentro del Dr. Freud, él prefirió dejarme tranquila unos días, ya que la hipnosis hizo que recordara momentos trágicos de mi vida. En todo ese tiempo él estuvo pensado en mi historia, así que decidió llamar a un viejo amigo, el Dr. Unamuno.
El Dr. Freud entra a la habitación - Buenos días! Te presento al Dr. Unamuno él nos ayudará a continuar un poco más con la última sesión. – A lo que yo pregunté si debía contarle todo. Luego el Dr. Unamuno dijo - Buenos días! No te preocupes, Freud ya me ha puesto al tanto de todo, y sabes he pensado en una actividad, qué dices si iniciamos a escribir una historia?
A lo que yo acepté, sonaba interesante, pero había una condición, debía escribir sobre mi hermano, y cambiar el curso de los sucesos, según el Dr. Unamuno esto me ayudará a avanzar, ya que con esto puedo crear mi propia historia.
Debo confesar que al imaginarme una vida en la que mi hermano no cayera en el pozo, en la que mi familia no me odiara, era doloroso.
Llegó el día de la primera lectura, estaban presente el Dr. Freud y Unamuno, inicio diciendo - Cada fin de semana con mi hermano acostumbramos a ir al arroyo a pasar el rato, ese día nos asustamos, venía una lluvia fuerte, lo primero que pensamos fue irnos rápido, pero nos alcanzó la lluvia, por un momento mi hermano casi cae en un pozo que llega al arroyo, pensé que lo iba a perder, por suerte logró verlo a tiempo y seguimos nuestro camino, al llegar a casa nuestros padres estaban asustados al no vernos, recuerdo sus caras de alivio al vernos a lo lejos. Después nos encerramos todos en la casa mientras pasaba la tormenta, fue una tarde muy linda, nos pusimos a jugar en familia, no habíamos vivido ninguno momento parecido, realmente estábamos felices... - No logré terminar, me solté en llanto, a lo que él Dr. Unamuno dijo que era más que suficiente, que había sido un gran avance.
**[Hilda Julieth Cabrera Dávila N°8]**
---
# Capítulo 5. Fantasmas.
Desde aquel día empecé a plantearme muchos pensamientos, sentía como mi mente se nublaba cada vez más y ahogaba mi alma en una gran incógnita; Por mucho tiempo creí que podía estabilizar mis sentimientos, que había aprendido a tener poder sobre ellos, pero estos empezaron a alimentarse cada vez mas de mi mayor debilidad, aquello que me tumbaba, que me hacia sentir culpable y miserable.
Eran las 5 de la madrugada y me era imposible consolidar el sueño, ni siquiera era capaz de cerrar mis ojos sin sentir aquel momento, sin pensar en cómo sería mi vida ahora si la historia que le conté al Dr. Unamuno fuese mi realidad.
Sentí como una mirada que salía de la puerta apuntaba fijamente hacia a mí en medio de la oscuridad, sentía como esa presencia estaba cada vez más cerca, mi piel se erizaba y mi corazón latía aceleradamente, pero decidí tomar el suficiente valor para ver de reojo; Lo miré ahí parado, con su overol azul, sus botas llenas de lodo y su camisa verde rayada. Era mi hermano.
Mis ojos se inundaron de lágrimas y sentía mis manos sudar, no podía dejar de mirarlo, quería abrazarlo, decirle lo mucho que lo extraño, pero estaba inmovilizada, mi reacción solo fue llorar mientras miraba sus redondos ojitos marrones, con aquellas pecas alrededor de sus mejillas y sin darme cuenta con mi voz quebrada grite- No eres real.
Edmund entro a mi habitación y rápidamente la imagen de mi hermano se desvaneció.
- ¿Estás bien? - pregunto Edmund
- Oye, si no quieres hablar no pasa nada, pero necesito asegurarme que estés bien. - dijo mientras sostenía alejadamente mi hombro derecho
Inmediatamente sentí mil ganas de vaciar mi corazón, de llorar hasta que saliera la última lagrima y sin darme cuenta jalé su bata para llorar sobre ella.
- ¡No es mi culpa lo juro, juro que no quería que pasara eso, juro daría todo por regresar el tiempo, por invertir los papeles, por ser yo la que esté muerta, ya no me quiero sentir asi!
-Eres un árbol, en medio del desastre, estoy seguro que vas a retoñar y veras que todo a tu alrededor se pintara con los colores de la naturaleza. No fue tu culpa. -dijo Edmund
El Dr. Unamuno entro precisamente en el momento donde sentía que recobraba fuerzas y con un expediente en su mano y muchos nervios hacia mi reacción, me dijo: -Hay alguien que quiere verte.
Seguido de esto, mire como mi madre en pasos pequeños, se acercaba a mi habitación.
**[Génesis Sarai Álvarez Carcache #3]**
---
# Capitulo 6.
Al ver como se aceúrcaba mi madre sentía como mis palpitaciones se aceleraban, mi cuerpo empezaba a sudar, no tenía idea alguna de que iba a suceder. Al entrar mi madre a la habitación el doctor Edmund todavía seguía ahí.
El me explico que intentaríamos algo nuevo, hoy tendría una charla con mi madre después de tanto tiempo, me encontraba muy nerviosa. Lo que propuso Edmund al estar mi madre en la habitación era tener una charla muy profunda y tratar de encontrar el origen de nuestros conflictos, el origen de tanto odio.
Lo primero que el nos cuestiono fue: ¿Dónde creen que comenzaron las confrontaciones y odio entre ustedes?
No lo sé, tu siempre fuiste muy rebelde, siempre buscabas contradecirme, para nada una persona normal. – respondió mi madre
Estas palabras me hirieron mucho ya que desde mi parecer yo trataba de ser la mejor persona e hija, siempre trataba que se sintiera orgullosa de mí, no contuve mis emociones y le respondí:
-¡Tu siempre eras muy dura conmigo! – yo siempre quise que me dieras todo tu apoyo, que me dieras cosas sencillas como el cariño.
En ese momento sentí que era la ocasión de expresarle algo de lo que nunca había hablado con ella, el sentimiento de abandono que empecé a sentir luego del nacimiento de mi hermano, ya que para mí a partir de ese momento el odio y el maltrato hacia mí, aumento ya que era muy evidente el favoritismo hacia mi hermano, en esas instancias sentía que ya no quería vivir más, cada dia era un sufrimiento. Tome valor y se lo dije.
- Tu favoritismo hacia mi hermano era evidente!, a mí siempre me tratabas con actitudes violentas por más que yo quisiera acercarme a ti.
Esas son ideas que tú misma creaste para justificar tus malas actitudes y pésimas decisiones. – respondió mi madre.
En ese momento vinieron a mi mente los recuerdos de el momento que sucedió el accidente de mi hermano, la manera en la que me juzgo y me culpo por lo que había ocurrido, a partir de eso el odio llego a su punto máximo y fue donde ella tomo la decisión de internarme aquí. El doctor Edmund estaba escuchando nuestra charla para al final tratar de ayudarnos.
**¨{Cesar Medina 21}**
---
# Capítulo 7 - Una noticia inesperada.
Durante estos momentos que las he escuchado conversar han expresado ciertas indiferencias que probablemente venían guardando durante mucho tiempo, lastimosamente ninguna tuvo el valor de enfrentarlas hasta este momento, y la idea es exactamente esa; citar a tu madre para poder brindarles un espacio en el que ambas expresaran los sentimientos que han tenido reprimidos durante este tiempo, y por ahora lo han logrado bastante bien. Puedo notar que se encuentran un poco molestas y calladas, pero quiero que hagan el intento de recordar buenas experiencias que hayan tenido juntas, les prometo que ya finalizaremos. –Exclamó Edmund
- ¿Cuál es el punto de esta conversación? Tener de repente una relación de madre e hija perfecta, eso es imposible. –Respondí
-No empieces con tus caprichos, haz lo que dice el doctor. - Respondió mi madre
Mi mamá siempre ha tenido la esperanza de tener una hija perfecta que sea amable, respetuosa y normal lamentablemente me tuvo a mí una persona llena de miedos, tristezas y dolor que pocos pueden comprender excepto la naturaleza con sus espléndidos árboles llenos de vida. Mi mamá hubiera tenido su familia feliz tan deseada al no tenerme, incluso estaría vivo su hijo favorito.
-Recuerdo una tarde que estábamos en casa era un día muy bonito con un inmenso cielo azul y un clima muy agradable, tú me dijiste que era el día perfecto para aprender andar en bicicleta y así fue, estaba muy contenta de estrenar mi bicicleta roja llena de mariposas amarillas. Cada vez que me caía tus palabras me daban fuerzas para seguir intentándolo, y al finalizar el día horneamos unas galletas de chocolate porque eran mis preferidas me dijiste que eran mi premio por todo mi esfuerzo. Sin duda es una historia que siempre recordare porque estaba muy feliz y tuve una conexión muy mágica contigo que nunca volví a experimentar.
- Yo sé que los últimos años no han sido los mejores para nuestra relación y tu vida, pero estoy segura que pronto todo mejorara y podrás ir a casa a hornear tus galletas favoritas. Aprovechando esta visita quería darte la noticia que estoy embarazada.
Al escuchar esas palabras rápidamente abandone la sala.
**{Guinevere Andrade #4}**
# Capítulo 8- Intento de suicidio
Pasaron unos días y aún no podía asimilar la noticia que me había dado mi madre, esas palabras sonaban en mi cabeza una y otra vez; no sabía qué hacer, cómo reaccionar, me sentía muy mal; entonces venía a mí un pensamiento vago y difuso que me atormentaba, y era la remota posibilidad que el hijo que estaba esperando mi madre sufriera el mismo destino que el de mi hermano y me culparan de su muerte una y otra vez como lo han hecho todo este tiempo, entonces su odio hacia mí crecería y no me perdonaría.
Edmund me decía que tomara pastillas y todo mejoraría, mi familia me aceptaría y pronto saldría de este lugar, pero sus ojos contradecían lo que decía con su boca, su mirada me mentía; no le creí, así que comencé a esconder las pastillas, una por una debajo de mi cama sin que nadie se diese cuenta.
- ¡Abra la puerta!, abra la puerta por favor; ¡necesito Ayuda!, Un doctor por favor- decía la enfermera sin parar de gritar, hasta que llegó Edmund, que con desesperación utilizó todas sus fuerzas para abrir aquella puerta que en el instante parecía de hierro.
- Por favor abra los ojos; despierte.
Traigan el desfibrilador de inmediato, no podemos perderla - Exclamó Edmund.
Despues de unas horas me dí cuenta que estaba tirada en el piso, inconsciente hasta que escuché la voz de mi hermano diciendo mi nombre y desperté de inmediato, no sabía que sucedía, miraba borroso, estaba confundida y me alarmé.
- ¡Has despertado!, ¡Cálmate!, No te levantes. Quítenle esa soga del cuello. No temas, vas ha mejorar - dijo una voz desconocida.
-¿Donde estoy? ¿Porqué estoy aquí? ¿Que es esto?, ¡Váyanse!, quiero estar con mi hermano, aquí no soy bienvenida- Dije con voz cortante.
En ese momento anhelaba la presencia de mi hermano, tomar su lugar y que mi familia fuera realmente feliz , sin sufrimientos o dolor.
- Revisen el cuarto en el que estaba la paciente- ordenó el doctor Freud que al saber la noticia llegó rápidamente, pero después de hacerlo se dieron cuenta de la gran montaña de pastillas que escondía.
- Avísenle a su familia en cuanto antes, ellos tienen que conocer la situación y aprobar el próximo tratamiento- dijo el doctor Freud.
Al escuchar estás palabras me aterroricé, pero a pesar de eso no dije nada.
(Andrea Massiel Noguera Zeledón, #25)
# Capítulo 9."Camimo a la verdad"
El doctor Freud contactó a mi familia para que llegaran al hospital y se dieran cuenta de mi situación, de cómo ocultaba mis pastillas, a lo que él prosiguió a ofrecerles una “alternativa” más rápida y eficaz. Esta consistía en sesiones de electroshock, que a pesar que mi mamá sabía que traía sus consecuencias y secuelas, ella aceptó ya que sería lo mejor para mí.
Aún recuerdo como si fuera ayer de las secuelas que me dejaron las sesiones: dolores de cabezas, pérdidas de memoria, dolores musculares, náuseas. El lado positivo de mis pérdidas de memoria fue, que me hicieron olvidar todo lo que había pasado con mi hermano y el desprecio y odio que sentía mi madre hacia mí y yo a hacia ella… ahora solo quedan vagos recuerdos de esa etapa dura y triste de mi vida.
Luego de pasar en el hospital psiquiátrico por algunos años, mi vida dió un giro de 180 grados; logré sobrevivir a las terapias de electroshock y empezar una nueva vida con el doctor Freud, ya que en ese lapso de tiempo tuvimos una conexión de cuerpo a cuerpo, alma a alma, y logramos enamorarnos.
Al cabo de muchos años de relación, noté a Freud muy ausente, extraño… no era el Freud que yo conocía. Aunque pienso que fue para despistarme, ya que, al cabo de algunas semanas, en una hermosa velada por celebración de nuestro sexto aniversario juntos, me propuso matrimonio, a lo que al principio me sorprendió, pero sin dudarlo acepté porque lo amaba y sentía que era algo mutuo… sin duda, considero al amor como algo inesperado que podemos encontrarlo en cualquier lugar y renacer de la mano junto a la persona que menos creemos... en mi caso la persona que menos pensé, como el doctor Freud.
Actualmente, nuestras vidas han cambiado, ya que ahora, luego de ser paciente llegué a dirigir al lado de mi esposo el hospital psiquiátrico de Briarcliff Manor, siendo un ejemplo de vida y así ayudando a otras personas a reintegrarse a la sociedad como yo logré hacerlo.
Cuando menos pensé, alguien tan cercano a mí, llegaría siendo paciente de mi hospital para aclarar si él había asesinado o no a nuestra madre… hablo de mi hermano menor Evan Peters.
*(Nazareth Saborío #7)*
# Capítulo 10- ¿Asesino?.
-¿Evan?... ¿Qué haces tú aquí?- dije sorprendida de su presencia en aquella sala.
-Hola, hermana.- Dijo aquel niño con una sonrisa sanguinaria en su rostro.
-Señorita…-Dijo un oficial a la par de mi hermano, no había notado su presencia, la sorpresa de ver a mi hermano en el hospital psiquiátrico que había formado con mi jnnjm.
-Oficial, ¿Por qué está mi hermano aquí? ¿Para qué lo ha traído?- dije con un deje de enojo en mi voz, que poco a poco se quería quebrar mientras pensaba en la causa de su visita.
-Su hermano es el principal sospechoso del asesinato de su madre.-Soltó sin tapujos aquel oficial.
-¿Qué…?- ya no soportaba más desgracias en mi vida había pasado por tanto, apenas estaba recuperando lo que llamaban felicidad.
No podía ver a Evan a la cara, no supe que más hacer, salí corriendo de aquella habitación, que en momentos me llenaba de paz, cada que un paciente era dado de alta regresaba a ese punto, para iniciar su nueva vida, pero algo me decía que mi hermano no tendría esa nueva vida que anhelaba que todos los pacientes tuvieran.
Corrí hasta el jardín, necesitaba aire fresco, pensar con más claridad, esto no podía ser cierto, tal vez mi instinto me estaba jugando una mala pasada.
Solo me quedaba ver el progreso de Evan en la clínica, esperando que fuera inocente de la muerte de nuestra madre, que a pesar de su comportamiento era la que nos dio la vida.
Cuando logré tranquilizarme fui hasta donde se encontraba mi esposo para informarle sobre el nuevo paciente, su cara era una poesía, tampoco se podía creer lo que le contaba.
-¿Crees que él lo hizo?- preguntó preocupado, sabía que mi salud mental aún era algo inestable, en especial cuando estos eventos familiares se presentaban.
-No lo sé, quiero creer que es inocente, pero su expresión al entrar a aquella sala era la de un asesino, espero estar equivocada.-Ya no soportaba más, lo abracé con todas mis fuerzas llorando en su pecho, dejando húmeda su bata blanca, mi cabeza daba vueltas, finalmente estaba acabada.
[Esta parte era correspondiente al alumno César Jiménez, pero ha perdido el hilo de la historia, así que por decisión grupal hemos editado este capítulo, una disculpa por este inconveniente]
# Capítulo 11.
-Ve a descansar, ya es tarde-Me susurró mi esposo al oído, mientras me daba un beso en la frente, tratando de tranquilizarme.
-Sí, creo que eso haré-dije secándome las lágrimas que hace poco corrían por mi rostro, que marchaban la bata blanquecina de mi marido.
Me retire a la habitación, me recosté en la cama que compartia con mi esposo, tratando de alejar cualquier pensamiento negativo que se cruzara por mi mente.
Al día siguiente era la primera sesión de mi hermano, quería estar presente, charlar con él, tratar de leer aquellas expresiones en aquellas facciones heredadas de nuestra madre.
Me encontraba atrapada en mi antigua casa, abrí la puerta, todo estaba en un absoluto silencio, caminé pensando que encontraría a mi madre en el patio regando su jardín, y por eso el silencio, cuando me adentraba más aquella casa noté una mano, pensé que mi madre se había caído de tanto cansancio, la edad le estaba afectando.
Cuando más me acercaba hacia ella, más miedo tenía, sentía que mi cuerpo no me obedecía, cuando logré llegar a su lugar tomé su mano, estaba pálida, no tenia pulso.
Solo pude gritar por ayuda, pero nadie respondió.
Desperté de golpe, todo fue un sueño, estaba sudando, ¿por qué se sintió tan real?.
Me lavé la cara para despavilarme, quería deshacerme de lo que había soñado, ¿qué debía hacer?, ¿debería xontarle a Freud?.
Mis pensamientos solo habían empeorado, si le contaba a Freud probablemente pensaría que había finalmente llegado al punto de la locura, pero, si le contaba a su hermano, ¿qué haría él?, ¿me confesará lo que sucedió?.
Estaba perdida nuevamente, no sabia el rumbo que estaba tomando mi vida, cuando pensaba que todo había mejorado, llega algo peor.
Finalmente no logré conciliar el sueño, había amanecido, era el momento de levantar a Evan para su primera consulta.
Espero que todo vaya bien, no sé que haré si encontramos algo sospechoso en él, es mi hermano no podría entregarlo a las autoridades, no lo podía perder, no a más personas importantes, no puede seguir así, la vida no puede ser tan cruel.
[Marcell Hernández #15]
# Capítulo 12.
Estaba yendo hacia la habitación donde se hospeda mi hermano, tenía diferentes sensaciones encontradas; después de curarme, la relación con mi madre no había mejorado mucho, podía comunicarme con ella mediante llamadas, pero aun no conseguía el valor suficiente para enfrentarla cara a cara, y realmente, no pude desarrollar una buena relación con mi hermano, no quiero que sufra de igual manera que sufrió Evans, la cárcel podía prolongar su sufrimiento, pero de igual manera, es lo único que me queda de mi familia. Aun teniendo en mente esto, no me podía quitarme la sensación de temor ante el pensamiento de que el realmente haya asesinado a la persona que nos dio la vida.
Si se diese el caso de que realmente Evans es el asesino de nuestra madre, entonces me pregunto... ¿Que habrá provocado este desarrollo en el?... ¿Habrá sido culpa de mi madre?... ¿Habrá sido influenciado por algún tercero?... ¿El papá de Evans, quizás? - Me sentí estremecida, mi cabeza se llenaba cada vez más y más dudas y pensamientos, no me había dado cuenta que en un parapeto estaba en frente de la habitación de mi hermano de tantas ideas y dudas que surgían por mi cabeza; al final la única forma de acabar con esto sería enfrentándolo cara a cara, estaba completamente decidida, y proseguí a entrar a la habitación de mi hermano.
Estaba completamente decidida, y proseguí a entrar a la habitación de mi hermano. Cuando entré ahí fue como si todo el ruido del mundo exterior fuese cesado, ni las pisadas rompían el silencio y podía sentir un eco, a pesar de que la habitación no estuviese particularmente cerrada. Llegamos al punto en que, inevitablemente tenía que iniciar una conversación con él. Mi hermano pareció visualizar dentro de mí, como si fuera agua clara, pudo ver mi desconcierto y aparente desconfianza hacia su persona, por un momento mi mente y mi cuerpo quedaron petrificados, no sabía cómo reaccionar ante él. Ésta era una situación bastante similar cuando yo estaba internada, solo que en esta ocasión, yo soy mi mamá, y Evans es yo, solo que las circunstancias del problema eran totalmente distintas.
(Alejandro Centeno, #10)
# Capítulo 13. Planeando el escape.
- Yo no he sido… te lo juro, no he sido yo - dijo Evan sin basilar.
Me encontraba enfrente de mi hermano, en su habitación, pasé con él mucho tiempo para analizar exactamente cómo estaba su estado mental, antes de que llegaran alguno de los doctores ayudantes de mi esposo.
Seguía con la idea de que todo es una simple y absurda conspiración a mi familia.
- Entiendo que te sientas bajo presión… pero necesito que me cuentes por lo menos todo lo que sepas, puedes confiar en mí, soy tu única familia y te prometo no decirle nada a nadie… - ¿okey? – mencionaba con clara duda en mi voz, no estaba segura de que Evans me contase todo a mí y yo guardar el secreto a su historial clínico, sin embargo tal parecía que me estaba quedando sin alternativas, todo por querer resolver aquel desastroso rompecabezas que estaba en mi mente.
Estaba aún bajo los efectos de la droga y nuevamente me dijo:
- No tuve nada que ver…, ellos me obligaron a callar…, amenazaron de muerte si lo contaba, tú vida y mi vida están en peligro, debes huir, no estás a salvo, no debes confiar en nadie, busca a tu padre, sólo él te puede ayudar.
- Evans, no te entiendo explícate mejor, ¿me quieres decir que mi padre sabe quién asesino a mi madre?
- Nuestra madre últimamente tenía muchos encuentros a escondidas con tu padre y mi padre lo supo, así es que estuvo vigilándolos por mucho tiempo.
No podía creer lo que mi hermano estaba diciendo y mis sospechas cada vez estaban más claras en relación al asesino de mi madre, pero todas las pruebas apuntaban a mi hermano según la policía.
Mi relación con mi padrastro Jhon Peters no era muy buena y de mi padre biológico no se mucho de él, mis recuerdo de niñez no son muy claros.
- Tengo un secreto que contarte –prosiguió Evan- escuché una conversación privada de mamá con tu padre, él decía que tenía una gran fortuna y que ustedes dos eran las únicas beneficiarias –entre risas frenéticas me decía ¿Puedes creerlo?- Entre palabras incoherentes me decía – No confíes en tu esposo, habla mucho con papá, están armando un complot en contra tuya.
En eso se abre la puerta y entra Freud con muchos enfermeros e inyectaron drogas a mi hermano, que poco a poco lo dejan inconsciente. Y solo sentí la mirada de mi esposo con aire de sospecha, y mi cabeza daba más vueltas aun, sin saber si huir o quedarme para ayudar a Evan.
[Silvana Torres Calvo #31]
# Capítulo 14- Escape
Llegada la noche no deje de pensar en lo que me había dicho mi Evan. Me sentí angustiada no sabía lo que me podía pasar.
Trate de organizar todo en mi cabeza para saber quienes eran lo que amenazaron a Evan, pensé en algo que pudiera darme una pista pasando así toda la noche. No quería dejar que le pasara algo, debía pensar en una alternativa para poder escapar junto con Evan.
- ¿Estás bien?-dijo mi esposo-. Si, estoy bien- respondí- no me atreví a responderle con la verdad ya que no sabría como reaccionaría. Me dirige a donde estaba Evan, cuando vi que dos sujetos que se le acercaban, Evan se empalideció, no me acerque pues no quería que me vieran, trate de escuchar pero no estaba lo suficientemente cerca . Los dos sujetos terminaron de hablar con Evan asi que hallé la oportunidad de acercarme.
- Evan- grite- inmediatamente el volteo a verme un poco asustado. ¿Estás bien? ¿Quiénes eran?
- Tienes que escapar ya no hay tiempo, tienes que huir te van hacer daño- asustado -, tranquilo Evan. Vamos a escapar los dos juntos no te dejaré solo- dije- pero ¿ Cómo?- preguntó Evan-. En la noche cuando este todo en silencio podremos escapar así será muchos más fácil hacerlo.
- De acuerdo- respondió Evan-. Prepare todo de manera sigilosa y llegando la noche con todos dormido fui a buscar a Evan, antes de salir pensé si seria lo mejor dejarle una nota a Freud, no quería involucrarlo de alguna manera pero se que se preocuparia por mi, pero no quisiera que el estuviera en peligro. Le di vuelta y pensé que lo mejor era dejar la nota explicando lo sucedido . Me encontré con Evan y así en la oscuridad de la noche y con el silencio mas profundo los dos huimos.
[Helen Nahomi Alizaga Ramírez #1]
# Capítulo 15.(Evan desaparece)
La noche que huimos , corrimos hasta a un bosque cercano donde había un olor extraño, Evan me dice iré a ver si no hay alguien o nos vienen siguiendo para estar más tranquilos y seguros, él se fue a recorrer el bosque mientras yo seguía con la angustia del olor, en eso doy unos pasos para delante y veo que unos animalitos están agrupados y el olor era aún más intenso, cuando me acerco era que había un cuerpo en una maleta, yo grité y Evan se sorprende y corre donde yo estaba y me pregunta que viste, yo solo pude señalarle, salimos del bosque y no sabíamos dónde ir, eran ya ellas 03:00 a.m. teníamos hambre y sed, no sabíamos y estábamos cansados no sabíamos que hacer, estábamos caminando a la orilla de una carretera donde no transitaban vehículos ni pasaba nadie, ya no aguantaba mi cuerpo de tanto cansancio que me caía por ya no tener fuerzas, nos paramos y nos sentamos un rato, me quedé dormida en el suelo, cuando desperté y eran entre ellas 06 a.m. y las 07 a.m. vi que Evan no estaba, no sabía que se había hecho o donde estaba, buscaba a los alrededores y Evan no estaba.
A lo largo vi un carro que parecía que ya llevaba un buen tiempo abandonado camine y fue a ver si él estaba ahí o detrás de él carro, no había nadie lo único que había en el carro eran unas botellas de agua y ropa, gracias a que encontré agua me pude recuperar un poco y me cambie de ropa, o sabia de quienes eran, busque por horas a Evan y no lo encontré parecía como que lo había raptado cuando yo dormía, porque no había señales de que estuviera en algún lado cerca de donde yo estaba, yo estaba desesperada y sola en medio de la nada.
Oscureció y aun no encontraba a Evan, no encontraba a mi compañero, con la persona que había había salido de tantos problema, eran ya las 06 a.m. y caminaba buscando a Evan cuando a lo largo observo unas luces.
[Gema Verónica Méndez Díaz #22]
# Capítulo 16 La Búsqueda de Evan .
Corrí al lugar de donde provenían las luces , era un auto , tenía la esperanza de que Evan se encontrará en el , sin embargo no era así el dueño del auto estaba ahí se bajo porque el auto se había descompuesto , en ese momento sentía tanta angustia por no saber donde podía estar Evan así que le pregunte al señor si el había visto un hombre con las características de Evan , su respuesta fue un duro no .
En ese momento dije estoy sola , en medio de la oscuridad en un bosque con tantos peligros , era tanto mi angustia que no había pensado que si talves el cuerpo en la maleta que habíamos encontrado tenía algo que ver con la desaparición de Evan , decidí regresar e ir al lugar donde había visto esa maleta pero en la oscuridad era el camino algo confuso , no sabía por donde ir tenía tanto miedo y mucho frío ni siquiera la luna había salido esa noche para iluminar mi camino . Simplemente caminé y caminé pero no sabía donde me encontraba todo era silencio apenas podía escuchar el canto de los búhos , y el paso de los murciélagos sobre mi cabeza , ademas del ruido de las ramas cuando las pisaba, comenzó a llover estaba empapada tenía mucho frío y no había ni una señal de Evan , acaso se lo había tragado la tierra , acaso me había abandonado , tenía tantas preguntas , mire un pequeño tronco y decidí sentarme estaba tan cansada mis pies me dolía y estaban hinchados , de repente escuche ruidos de unos pasos e inmediatamente me levante y comenzó a gritar el nombre de Evan , para ver si este era el , corrí por el lugar donde había escuchado lo pasos gritando su nombre pero nadie respondía acaso había sido mi imaginación o algún animal del bosque había producido ese ruido de repente a lo lejos miro una sombra de alguien que esta caído en el suelo , corro inmediatamente y me detengo cuando miro que sí , que era el , mire a Evan estaba ahí tirado con mucha sangre , y sin poder moverse .
[Gabriela Patricia Obando Obregón 11mo"A" #26 ]
# Capítulo 17
- Me sentí tan alegre al verlo y haberlo encontrado, pero a la vez tan asustada al no saber qué hacer cuando lo mire ensangrentado todo su cuerpo, sin saber qué hacer para poderlo sacar en medio del bosque.
- Le pregunte: ¿Qué te ha ocurrido dime?, ¿quién te ha hecho esto Evan?
Pero con su último aliento de fuerza que tenía me dice: lo que te diré será muy fuerte para ti y para mí, pero tienes que ser fuerte; quien me ha drogado, me ha metido en ese psiquiátrico y quien ha hecho creerte que he sido yo que he matado a nuestra madre ha sido tu esposo Freud y mi padre, ellos dos han armado un complot juntos.
- Entre llantos partidos y mi hermana sin creer lo que había dicho tenía el corazón partido, por saber la verdad de lo que está ocurriendo.
Me dijo espérame aquí, iré a buscarte ayuda, hay que salir de este bosque, anochecerá pronto y los dos estamos muy cansado y tu estas con muchas heridas abiertas, necesitamos recuperarnos para salir de esta situación tan grave que estamos pasando. Vendré pronto- le dijo a su hermana.
- Fui en busca de pistas en como llegar a aquella carretera desolada, cansada sin poder tomar una sola gota de agua, camine y camine grandes recorridos, hasta que llegue a la carretera, me sentía angustiada por saber que deje a mi hermano herido en ese bosque tan oscuro y silencio. Espere mucho tiempo que pasara un carro quien me pudiera ayudar a Evan y a mí.
En eso mire pasar un carro, que me pongo en medio de la carretera con alegría decía: por fin saldré de este horrible lugar; se detiene el auto, se baja la persona del auto, y me pregunta si necesito ayuda.
-Le dije que mi hermano se encontraba en medio del bosque y suplicándole le dije que me ayudara a llevarlo a un hospital, ya que estaba muy ensangrentado y que alguien le había hecho un daño muy fuerte en su cuerpo.
- Me dijo que si y fuimos en busca de Evan y entramos al bosque, para poderlo llevar a un Hospital.
(Yasser Antonio Guevara Alegría #14)
# Capítulo 18
Yo estaba en pánico, mientras Evan vivía los minutos mas horribles de su vida, yo no hacia mas que tomar su mano y decirle que todo estará bien, cuando sabíamos que las oportunidades de que saliera oportuno de esta eran nulas. Evan, con una cara de angustia y suma tristeza, me susurraba una y otra vez: El verdadero culpable de la muerte de tu madre es quien menos te imaginas, haciendo referencia a Freud, no podía comprender que es lo que estaba tratando de insinuar. Luego de haber presentado un momento de pánico, Evan se encontraba ya en un Hospital, por lo cual decidí dirigirme a mi casa para tomar un té y descansar, tenía fe de que Evan iba mejorar, una vez con la situación un tanto controlada no dejaba de pensar en aquellas palabras que Evan me decía con lágrimas en sus ojos, minutos después entro Freud y trate de disimular la situación pero los nervios se apoderaban de mí, estaba entrando en un ataque de ansiedad, nunca dude de Freud, era la persona en la cual mas depositaba mi confianza, y si resultaba ser cierto lo que Evan me confeso, perdería la cabeza totalmente. Y así estaba cada minuto que pasaba era realmente una eternidad, Freud sentado en la misma mesa solo me miraba a los ojos y me preguntaba: ¿Estas bien? Y entre tanta su insistencia, me levante y con un nudo en la garganta le grite preguntándole: ¿porque lo hiciste Freud? Ver su cara de desentendido totalmente, evadiéndome sumamente la pregunta y yo con el alma rota lo miraba a los ojos y le rogaba que me confesara la verdad, que Evan ya me lo había comentado todo, el tomo mi mano se levanto y dijo: Por favor perdóname, te juro que lo hice por amor, tu madre solo te llenaba de dolor e inseguridades, ella era la única culpable de todo lo que has pasado, fue estúpido pensar que en su ausencia se te seria la vida más fácil, y únicamente te he llenado mas de dolor, y yo no podría creer que Freud si era el culpable del asesinato de mi madre, y posiblemente el protagonista del incidente de Evan ya que este era el único que sabia toda la verdad...
**[Oscar Miguel Gonzalez, #13]**
# Capítulo 19: La confrontación.
Pasaron las horas y aún no me podía creer que Freud había tomado parte en el asesinato de mi madre, simplemente no podía comprender como pudo ser capaz de hacer tal atrocidad, estaba abrumada por lo que pasó…
-“No puedo creer que hayas desperdiciado los años que pasé contigo, y que hayas tirado a la basura la confianza que había puesto en tí"...-dije
-"No he tenido opción, simplemente he observado que en el pasar de los años la relación entre tú y tu madre no era la mejor y yo únicamente lo hice para demostrarte mi amor, lo único que he hecho por ti es quitarte un peso más de encima”…-dijo Freud
Estaba increíblemente estupefacta, ¿Acaso Freud no tenía sentido común?, ¿Acaso un ser que lidiaba tanto con personas que tenían problemas mentales, había alcanzado al final la mismísima locura?, fue entonces que ya no puede dar batalla y decidí no creer más en él…
Luego de la fuerte discusión, le planteé que ya no habría más confianza entre nosotros, fue cuando levanté mi frente en alto y decidí salir adelante por mi misma…, él a como yo tomé esta decisión repentinamente se opuso a dejarme pero yo sabía que era lo más adecuado al estar consciente de lo que me había hecho a mi y a mi familia.
Al siguiente día decidí ir lo más rápido posible a reportar lo sucedido, con el dolor de mi alma, tuve que denunciar a Freud y a mi padrastro quien había tomado también partido en el asesinato de mi madre, ante las autoridades por sus acciones.
En esos momentos en los que la policía tenía vigilado a Freud y a mi padrastro en busca de pruebas, yo tuve que ir en busca de mi hermano Evans para ver si estaba mejor, milagrosamente se estaba recuperando satisfactoriamente, pero yo también tenía otras razones para estar con él, necesitaba con urgencia que se presentara como un testigo ante los juzgados y que dijera todo lo que me había dicho a mi, así podríamos estar finalmente tranquilos y vengados de lo que le había sucedido a nuestra madre.
A pesar de todo, nuestras expectativas se hicieron realidad, y pudimos encarcelar a Freud y a mi padrastro por sus equivocadas acciones, pero no todo terminó ahí ya que tenía que dirigir ahora un hospital y me habían de esperar muchas responsabilidades, ahora era el verdadero momento en el que yo debía hacer de mí una mejor persona…
**[Fabiola Catalina Poveda Rugama, #28]**
# Capítulo 20
Pero no fue nada fácil el juicio, Sigmund Freud era un manipulador con una espectacular mente. Cuando empezó el juicio Sigmund tenía una cara relajada y hasta con una pequeña sonrisa, mientras que mi padrastro se le miraba la angustia. Tenían una defensa casi perfecta ya que habían contratado al mejor abogado de la época. Hasta que la fiscalía presento el peritaje, presentaron que la madre había muerto por la técnica de asfixia “waterboarding” que consiste en poner un pañuelo en la cara de la víctima y verter agua hasta que muera, lo que encontraron de extraño fue un rasguño en la parte pélvica al tener resultados de ADN concluyeron que tenía restos de piel de mi padrastro y en las uñas de Freud encontraron restos de mi madre. Yo estaba feliz ya que esto era suficiente para que los metieran por un largo tiempo a la cárcel.
El juez los declaro rotundamente culpables; la cara de Sigmund seguía tranquila y comenzó a reírse a carcajadas, dijo:
-“Antes de irme quiero decirle algo a mi amada esposa (con un sarcasmo terrorífico). Deberías de agradecerme fue una mujer horrible para ti ella fue la que causo que fueras una enferma. Imbécil” –Los policías retiraron a Freud-
Yo con sentimiento triste le pregunte a mi padrastro porque lo hizo.
Mi padrastro me dijo con los ojos llorosos:
-“Freud es una persona horrible, me hablo de como el hombre en su niñez tiene deseos sexuales con su madre y es celoso con el padre, así que él me convenció que matáramos a tu hermano todo fue muy raro llegamos intentamos acabarlo pero tu mamá nos vio y el salió corriendo así que para que no nos delatara tuvimos que hacer lo que hicimos.” – Se lo llevan los policías-
Ya feliz por el resultado del juicio pero triste y decepcionada por las persona que tanto amaba lo que me hizo quitarme a la persona que me trajo al mundo. Volví al psiquiátrico a seguir con la vida ya que esta no se detiene. Al no estar Freud y yo ser su esposa quedaba como directora de este recinto mis primeras acciones era tener como mano derecha a Edmund y como primera medida era quitar por completo los masajes pélvicos los cuales me habían traumado tanto y afectaron a mi integridad como mujer.
<strong>(larry Antonio Larios Munguia #17)</strong>
# Capítulo 21
Ya que quedé como directora del recinto hable con todo el equipo del recinto que ayudaba a los paciente lo siguiente:
Quedaba eliminada por completo la medida que utilizaban que era los masajes pélvicos ya que sin esa medida podíamos seguir trabajando con los pacientes bien para que ellos después que salieran del recinto no quedaran con secuelas. La persona que opino de primero fue Edmund mi mano derecha que estaba de acuerdo por que estábamos para ayudar a nuestros pacientes y no para seguirlos traumando con una medida dolorosa , ya todos los demás compañeros de trabajo propusieron otras medidas y técnicas cual podíamos ayudar a nuestros paciente .
Me tomé mi tiempo en estudiar cada una de las medidas y técnicas que habían propuestos mis compañeros yo acepté por que era lo mejor para mis pacientes tuve una charla muy extensa con Edmund explicándole cómo trabajaríamos de ahora en adelante era un nuevo comienzo para mi como para el recinto me sentía liberada pero al mismo tenía un sentimiento diferente no podía explicar pero intenté concentrarme en todo lo que era mi nueva etapa de vida tuve que pasar por tanto ahora soy diferente , soy fuerte y no tomo decisiones precipitadas las pienso, las razonó .
Luego de unos meses me llego una carta me la entregó Edmund diciéndome:
Esta carta viene de la cárcel
Me quedé en shock no sabía que hacer si abrirla o dejarla por que sabía que la traición de mi esposo era grande que llegue a un punto de no querer saber nada de el nunca lo visite ya no me importaba .Le dije Edmund que por favor si enviaban algo de la cárcel que no me notificará si era algo más era importante como mi padrastro si me dijera a pesar de lo que hizo el lo perdono de lo que hizo al ser cómplice de Freud yo mire verdaderamente que estaba arrepentido y que también perdono a Freud a pesar que el mato a mi madre. Edmund me comprendió me dijo que estuviera tranquila que el haría lo que le pedí.
[*Ashliekatierenish Navarro Mendoza,#23*]
# Capitulo 22 Carta inesperada
Con mi vida nueva, sentía que estaba renovada, pero aun así no había podido dejar de pensar en todos los momentos desastrosos de mi vida, el pensar en la carta que enviaron de la cárcel, y yo decidida en no quererla leer me llena de angustia y preguntas que me atormentaban, no es fácil vivir con tantos recuerdos tormentosos, Edmund sabía que todos estos recuerdos me dolían, aunque había perdonado a mi padrastro por todos sus errores; con Freud era diferente me carcomían todas las preguntas acerca de lo que diaria la carta, pero me había prometido a mí misma que no leería la carta. Pasaron los días era una semana tormentosa ya no lo soportaba, tanto que decidí leer la carta que enviaron de la cárcel
*Atlanta, 17 de enero de 1996
*He estado pensando en ti estos días, cuanto tiempo sin saber de ti, ni tú de mí, no me visitas, yo te extraño, aun te quiero, todo lo hice por amor hacia ti, tu madre solo te hacia mal.
Qué curioso a pesar de haberme librado de mis demonios aun siento como si estuvieran aun conmigo, me han atormentado por tanto tiempo que no logro sentir paz, lo más curioso y cómico de todo que mientras descargaba toda mi frustración e irá en golpes hacia su asquerosa humanidad lograba ver en sus ojos esa mirada de decepción, era como si hubiera nacido con ella sin importar lo que yo hiciera nunca cambio su mirada siempre acompañada con sus típicos comentarios de no haces lo suficiente , te gusta ser un mediocre o sus típicas comparaciones disfrazadas de críticas constructivas toda mi vida fantasea con callarle su boca .Aun estando muerta hecho de pensar en ella me causa un desagradable sentido me impotencia tanto así que escucho su voz un adentro de mi cabeza retumbando el todos los con un infernal eco , siempre fue un amante del silencio me gusta ese dulce estado en que puedo estar ese armonía por eso mismo decidí ser psiquiatra para poder curarme a mí de la enfermedad que había sido su “amor “además quería poder ser esa ayuda para los pobres atormentados como yo.
Muy en el fondo de tu corazón sé que me amas, olvidar no es fácil y lo que paso jamás lo olvidaras a como no olvidaras que todo lo que hice fue por ti, por mi amor hacia a ti.
[Marcela Suyen Escobar Calero #11]
# Capítulo 23: La reacción.
Estaba conmocionada,mi mente comenzo a recordar todos aquellos momentos tan dificiles,me sentia mal,tenia los ojos llorosos y trataba de estar bien,No sabia que me sucedia,fuí a la cocina por una taza de cafe,me sente el sofa y trate de estar tranquila mientras me tomaba el cafe,pero ¡Era imposible!,No podía,no sabia si verdadermente aun amaba a freud o a simple vista solo sentia rabia despues de lo que le hizo a mi madre,a pesar de todo lo que me hacía le tenia aprecio y la queria demasiado,mi mente estaba en otro mundo,cada palabra de esta carta conectaba con cada recuerdo,con cada sentimiento,con cada hecho de esos días tan espantosos,me fuí a dormir muy triste,pensando en cada una de esas palabras tan hipocritas pero a la vez lindas,palabras que no entendía pero si me llevaban a recuerdos tragicos.
En la mañana siguiente aun me sentia mal,con pensamientos poco comunes y desanimada,fue entonces en el armario donde encontre el numero de una enfermera que me atendía en el Psiquiatra,ella era Lorenz,una mujer con mentalidad abierta y muy comprensiva a la cual le llegue a tener aprecio,pues tenia algo que me hacia sentir bien,aun no sabia si me contestaria o si aun conserbava ese numero,me arriesgue y la llame,me contesto una señora con una voz entre cortada,era como una anciana,recuerdo que me dijo:
-Hola ¿Quien habla?
Respondí de forma sutil pensando que aun me recordaba,pero no era así,ella simplemente me dijo no recordarme y colgo.
Me sentí triste y sola,no tenía a nadie,con la unica persona que podía recibir apoyo nisiquiera recordaba quien era..
**[Jhonny Tellería, #30]**
# Capitulo 24 nuevo comienzo
Luego de todo he estado pensando. ¿por qué estaba tan sola?... quería cambiar todo. Comenzar de nuevo, una nueva vida y darme mi tiempo físicamente como emocional. Así que Decidí irme lejos del país lo antes posible para cambiar mi vida y mi entorno y olvidarme de todo lo malo.
Recuperé lo ahorros que Freud tenía que eran de mi mamá que él robó a la hora matarla con eso pude comparar un pasaje para irme a Paris. Al día siguiente me levanté a las cuatro de la mañana ya que mi vuelo salía a las ocho estaba muy decidida con lo que haría y al mismo tiempo nerviosa porque eran un gran cambio pero estaba segura que eso me iba a ayudar demasiado en mi vida; Llegue al aeropuerto todo estaba solo ya que eran las siete de la mañana y casi no habían vuelos a esa hora. Cuando e estaba ya en el avión estaba muy nerviosa pasaban muchas cosas por mi mente preguntándome que si en realidad estaba haciendo bien o si estaba mal pero estaba completamente segura de que iba a hacer una nueva vida y podría olvidar todo lo malo que viví.
A la par de mi asiento iba un pequeño muy nervioso ya que era su primera vez en un avión, Tonel, se llamaba. Le dije que todo estaría bien y cerrara sus ojos y que pensara en cosas positivas. Luego comenzamos hablar de cómo nos sentíamos ambos y de nuestra vida y yo abrí mi corazón hacia él y le conté mi vida y todo lo que había sucedido y él sorprendido me miró y me dio abrazo muy tierno y seguimos platicando hasta que él se quedo dormido luego lo levanté porque ya habíamos llegado le pedí que diera algún número para seguir en contacto sus padres me lo dieron y me ofrecieron vivir con ellos mientras buscaba algo estable donde vivir y un bien trabajo
Fui entablando una buena conexión con el pequeño ya que se volvió un gran amigo y compañero de aventura cuando me tuve de ir de su casa por que encontré un apartamento y un buen trabajo el pequeño estaba muy triste al igual que yo pero me tenía que ir para poder vivir mi vida, sus padres me dijeron que lo podía seguir viendo y no perder esa linda amistad.
- [gabriela alexandra Garcia Alvarado #12]
# CAPITULO 25 Una nueva historia
Era hora de trabajar, un trabajo por mejorar mi vida, por ser una mejor persona. Cuando llegué a mi apartamento, por primera vez en mucho tiempo descansé. Era la mejor sensación del mundo… ¡no dormía con somníferos! Al día siguiente desempaqué mis cosas. Era un día sábado y tenía libre toda la tarde, salí al parque, se llamaba parque de Belleville; Que hermosa vista tenía, podía ver la torre Eiffel desde ahí, me sentí muy bien en ese lugar, ese aire fresco y ruido. Eran cosas que parecen ser mínimas, pero solían ser muy gratificantes para mí.
Aprendí el valor de la vida, el amor a las cosas. ¿Y qué creen? Decidí darle una oportunidad más al amor en mi vida. En el parque conocí a un parisiense, se acercó a mí, yo comía un helado y me saludó. Luego de varias citas para conocernos intentamos salir, él era un músico y profesor de violín. Un día ella lo invitó a su apartamento como una cita más donde él decidió llevar su violín y tocar una melodía, compuesta por él. Concluyendo su cita con una cena en el restaurante Gusteau’s.
Al día siguiente recordaba su hermosa velada en el trabajo pero no dejaba de pensar en lo que hablaron, el profesor tenía un hijo de cuatro años, la mamá de niño los dejó desde hace dos años y se lo quería presentar, a lo que ella no le vio problema y accedió a conocerlo; después del trabajo fue a la casa de ambos, toqué la puerta y ahí estaba el pequeño que me recordó mucho a Tonel.
-¿cómo te llamas?
-soy Antoine
-Qué lindo nombre Antonie
Es un niño muy dulce y los fines de semana le ayudo a mi nueva pareja con la tarea de Antonie. Fue entonces que se me ocurrió presentarle a la familia de Tonel. Ahora Tonel y Antonie son muy buenos amigos. Me siento mejor y las aventuras con ellos me hacen florecer de nuevo, planeamos ir al mar en vacaciones y hacer muchas cosas, entre ellas hacer kayak, leer unos libros, despejar mi mente y… ¿por qué no contarles todo? Ya eran mi nueva familia.
Génesis Centeno #9
# CAPÍTULO 26 La realidad
- [ ] Empezamos a organizar los planes con Albert, que por cierto ese era su nombre, Albert Camus. Decidimos ir a una playa llamada Córcega, que él conocía bastante bien, Albert tenía un pequeño y cómodo auto en el cual fuimos, llevamos a Antonie y Tonel, para que se relacionaran un poco más. En el transcurso, me sentía un poco inquieta, no dejaba de pensar en que sí debería contarle a Albert acerca de mi vida, todo lo ocurrido anteriormente. Me sentía muy agusto con él y su hijo, pero había algo que me incomodaba frecuentemente, no sé si eran las actitudes de Camus pues era un hombre algo indiferente y un poco callado, hablaba únicamente cuando lo sentía necesario y siempre decía lo acertado, pero a pesar de ello nunca me he sentido realmente mal con su presencia.
Llegamos a la playa, nos sentamos en la arena bajo una sombra, habíamos llevado bocadillos y una botella de vino tinto. Llevábamos mucha hambre así que comimos un poco, los niños se notaban muy felices y no dejaban de conversar. Me sentía bien, había tomado ya una copa de vino y estaba relajada, a gusto, así que pensé que este podría ser el momento para contarle a Albert acerca de mi vida, pero mientras pensaba, empecé a ver como el rostro de Albert se iba desfigurando poco a poco y se convertía en mi mayor pesadilla, Freud. Me asusté tanto que pegué un grito y salí corriendo, quería desaparecer de ahí. Albert venía tras mío, pues estaba desconcertado de aquel horrible grito.
Ya no podía correr más, me tiré al suelo al llorar, mientras Albert trataba de entender qué pasaba conmigo, qué había hecho mal. Yo lo miraba a los ojos y pensaba que quizás aún no estoy lista para un nuevo amor, aún no estaba sana de tantos traumas vividos, Freud seguía tras de mí, me perseguía su recuerdo, no me dejaba vivir en paz y no sé si lo hará.
# CAPÍTULO 27 Nuevos comienzos
Después de sufrir ese ataque de pánico, nos fuimos de la playa bajo un incomodo silencio y una vez en mi apartamento me tome un momento para pensar en mi misma y lo que estaba haciendo con mi vida; no puedo seguir en una relación con Albert si la sombra de Freud aún me persigue ¡No sería justo para él! Tengo que superar mis temores y aprender a amarme a mí misma.
Al siguiente día le pedí a Albert vernos en cuanto el estuviese disponible en una cafetería que nos quedase cerca a ambos. Para cuando este día llegó yo estaba muy nerviosa de acabar con esta relación en la que me estuve sintiendo tan cómoda y querida, sin embargo, se que es lo correcto por hacer.
Una vez ambos teníamos nuestro pedido empecé a explicarle todo, el porqué de mi repentino ataque de pánico en la playa, mis inseguridades y temores; me abrí completamente en alma a él, le confesé que no podía seguir más en una relación con él; que, aunque yo le quería no podía estar en una relación debido a la sombra que aún me perseguía de mi anterior esposo. Él supo entenderme y terminamos con nuestra relación, sin embargo, seguíamos siendo amigos y nos veíamos de vez en cuando. Luego de un tiempo el me sugirió tomar clases de dibujo al encontrarse con un retrato que le hice un día que estaba aburrida, supongo que él llegó a la conclusión que yo tenía cierto talento para ello, así que me decidí y entre en clases de dibujo, en estas conocí más personas, hice amigos, desarrolle mi talento, mejore mi autoestima y una vez me di cuenta que Freud ya no me atormentaba le pedí a Albert que volviéramos a ser pareja en una de nuestras salidas.
Actualmente tengo un circulo de amigos con los que se que siempre voy a contar, estoy a punto de casarme con Albert en unos meses, recuperé los años perdidos con mi hermano menor; pero por sobre todo superé mis miedos y me amo a mi misma.
Samantha Alvarado #2
{"metaMigratedAt":"2023-06-15T14:08:59.931Z","metaMigratedFrom":"Content","title":"Capítulo 1- El nuevo doctor.","breaks":true,"contributors":"[{\"id\":null,\"add\":54064,\"del\":4756},{\"id\":\"1dafcaa8-c073-4f6b-ba34-fec31b9baa6a\",\"add\":1906,\"del\":0},{\"id\":\"219cab69-5621-48ae-8d02-8682ce7ed876\",\"add\":1994,\"del\":5},{\"id\":\"ba22c345-0333-4148-8942-7655a367dd59\",\"add\":2138,\"del\":0},{\"id\":\"6d330da4-ec08-40b5-a03e-e1b265a8da85\",\"add\":2201,\"del\":15},{\"id\":\"9e68e3ba-5d63-4d0b-9aeb-b36aae18f1fa\",\"add\":772,\"del\":220}]"}